Anuncios gratuitos, cero comisiones de plataforma y, lo que la mayoría de las empresas de venta de entradas no pueden ofrecer, una audiencia que ya está ahí cuando publicas el anuncio.
Pregúntale a cualquier organizador independiente cuál es la parte más difícil de organizar un evento, y casi nadie dirá "vender entradas". Dirán que llenar el recinto. Dirán que cuadrar las cuentas después de que la plataforma se quede con su comisión. Dirán que esperar el dinero que ganaron hace tres semanas.
Las plataformas de venta de entradas se han vuelto muy eficientes en la parte fácil —procesar la transacción— y, discretamente, te han delegado las partes difíciles. Tú atraes al público. Pagas los anuncios. Publicas el enlace en Instagram. Luego, la plataforma cobra una comisión por servicio, una comisión por procesamiento y, a veces, una comisión adicional para el organizador, y retiene los fondos hasta que finaliza el evento.
Jabburr se construyó bajo una premisa diferente: la plataforma debía soportar parte del peso.
1. Cero comisiones de plataforma y sin planes de actualización a
Publicar un evento en Jabburr es gratis. No es gratis para tu primer evento, ni hasta que vendas cien entradas. No hay plan de organizador, ni suscripción mensual, ni coste de configuración, y puedes publicar tantos eventos como quieras.
Jabburr no cobra comisiones a los vendedores de eventos. Compáralo con el modelo estándar, donde las comisiones por servicio, procesamiento y organización se acumulan, lo que significa que tus fans pagan más al finalizar la compra y tú ganas menos por entrada. En una entrada de 30 dólares, unos pocos dólares en comisiones acumuladas marcan la diferencia entre un evento exitoso y uno que no lo es.
La estructura de tarifas no es una decisión de precios. Es una declaración sobre a quién cree la plataforma que pertenece el evento.
2. Una página de listado no es una audiencia.
Esta es la diferencia que más importa, y es la que resulta más difícil de apreciar en una tabla comparativa de precios.
La mayoría de las plataformas de venta de entradas son, en esencia, páginas de búsqueda. Tu evento se publica y permanece ahí, esperando a que alguien escriba las palabras clave adecuadas en un cuadro de búsqueda. Toda la promoción real —las publicaciones, las historias, los anuncios pagados, los correos electrónicos— se realiza en otro lugar, en plataformas que limitan tu alcance y luego te lo venden.
En Jabburr, la venta de entradas no es un servicio aparte que se añade a tu estrategia de marketing. Está integrada en una red social donde la gente ya navega. Cuando publicas tu evento, aparece en los feeds de los seguidores de tu página, además de en los locales que siguen tu ciudad, tu local y tu ambiente. Las recomendaciones se basan en a quién sigue realmente cada persona, no en quién pagó más por aparecer en los feeds.
Y no hay ninguna promoción para "impulsar esta publicación", porque no hay nada que desbloquear. Todos los seguidores de la página de tu evento ven todas tus publicaciones. Anuncios, confirmación de la programación, actualizaciones meteorológicas, recordatorios de última hora, la recopilación de fotos posterior: todo llega a las personas que pidieron estar al tanto de tus publicaciones.
Esto también significa que la conversación se mantiene en un solo lugar. En la configuración habitual, tu evento es un enlace en la biografía: la entrada está en una aplicación, la discusión en otra, las fotos y los planes para la fiesta posterior en una tercera. En Jabburr, el descubrimiento, las confirmaciones de asistencia, la compra de entradas, la promoción previa al evento y el seguimiento posterior se encuentran en la misma página, que es precisamente la audiencia que quieres mantener cuando anuncies el próximo evento.
3. Flujo de caja que respete el hecho de que tienes facturas.
Muchas plataformas retienen los ingresos de las entradas hasta después de que finalice el evento. Para un gran promotor con una línea de crédito, esto resulta molesto. Para un organizador independiente que paga un depósito por el local, un técnico de sonido y la impresión de entradas, es un verdadero problema financiero, uno que la gente suele solucionar con tarjetas de crédito, financiación de cuentas por cobrar y mucho estrés.
Jabburr automatiza los pagos tres días después del evento, depositándolos directamente. Tras organizar seis eventos en la plataforma, puedes optar a pagos anticipados, de modo que tu historial de éxitos te reporte beneficios.
4. Una sola aplicación, desde la publicación hasta el escaneo de la puerta.
Crear un evento es un proceso guiado y sencillo: información básica, fecha y lugar, categorías, tipos de entradas y una vista previa antes de publicarlo. No requiere capacitación en el panel de control ni avisos para actualizar el plan a mitad del proceso.
El día del evento, llega el punto en el que la mayoría de las plataformas fallan: el registro. Casi todos los servicios de venta de entradas obligan al personal de acceso a descargar una aplicación de escaneo aparte, iniciar sesión en una cuenta diferente y esperar que funcione. En Jabburr, el escaneo está integrado. Abre la aplicación, pulsa escanear y listo. Las entradas se compran, almacenan y escanean dentro de Jabburr; los asistentes no tienen que navegar por cinco pestañas ni recibir una confirmación por correo electrónico para encontrar su código QR en la entrada.
Gestionar el evento es igualmente sencillo. Desde la perspectiva del organizador, puedes:
• Reembolsar una sola entrada, reembolsar todas las entradas o cancelar el evento por completo.
• Realizar un seguimiento de las ventas en tiempo real.
• Publica actualizaciones que lleguen a todos los seguidores del evento.
• Realiza el registro desde la misma aplicación que tus asistentes ya tienen abierta.
5. Asistentes reales, no bots ni revendedores.
En la mayoría de las plataformas, los especuladores que acaparan el inventario y los bots que inflan la interacción se consideran ruido de fondo, en parte porque las plataformas obtienen ingresos de todos modos. Jabburr bloquea los bots de forma agresiva y verifica a usuarios y empresas sin coste alguno, por lo que las cifras de interacción en la página de tu evento corresponden a personas que realmente podrían asistir.
La política de privacidad se basa en la misma idea. Jabburr no realiza seguimiento del comportamiento, no vende datos de los usuarios y elimina los datos de un usuario cuando este elimina su cuenta. Para un organizador, esto significa que las personas que compran sus entradas no se utilizan para venderlas a quien organice el evento de la competencia en otra parte de la ciudad.
Y si algo sale mal a las 6 de la tarde de un viernes, cuando las puertas abren a las 8, hay una persona real atendiendo al cliente, no un artículo del centro de ayuda ni un formulario.
6. Funciona para los eventos que realmente organizas.
No todos los eventos son espectáculos con capacidad para 500 personas y entradas vendidas. Jabburr gestiona todo tipo de eventos con el mismo ritmo, los mismos premios y el mismo público:
• Espectáculos, mercados y festivales locales
• Talleres, clases y encuentros
• Reuniones comunitarias y eventos gratuitos
• Eventos virtuales organizados en Zoom, Google Meet o cualquier otro lugar que prefieras.
Tanto si vendes entradas de 15 dólares para una sala con 60 personas como si organizas una jornada comunitaria gratuita, la configuración es idéntica.
La versión honesta de la propuesta
Jabburr no es la plataforma de venta de entradas más grande, y si necesitas mapas de asientos para empresas y un equipo de atención al cliente dedicado, esta plataforma no te ofrece eso.
Qué es: un lugar para publicar tus eventos gratis, sin comisiones en el precio de las entradas, con pagos regulares y predecibles, control de acceso sin necesidad de una segunda aplicación y para que tu evento llegue a personas de tu ciudad que ya están navegando por internet, sin pagar por el privilegio de llegar a los seguidores que ya has conseguido.
Si el último evento que organizaste te dejó preguntándote adónde fue a parar una buena parte de los ingresos por la venta de entradas, ese es precisamente el argumento.
Comience a publicar anuncios gratis en jabburr.com/for-businesses/events: sin planes, sin cuotas mensuales, sin costos de configuración.
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Free listings, zero platform fees, and — the part most ticketing companies can’t offer — an audience that is already there when you hit publish.
Ask any independent organizer what the hardest part of running an event is, and almost nobody says "selling tickets." They say filling the room. They say making the numbers work after the platform takes its cut. They say waiting on money they earned three weeks ago.
Ticketing platforms have gotten very good at the easy part — processing a transaction — and have quietly outsourced the hard parts back to you. You bring the audience. You pay for the ads. You post the link on Instagram. Then the platform charges a service fee, a processing fee, and sometimes an organizer fee on top of it, and holds the proceeds until the event is over.
Jabburr was built on a different assumption: the platform should carry some of the weight.
1. Zero platform fees, and no plan to upgrade to
Listing an event on Jabburr is free. Not free-for-your-first-event, or free-until-you-sell-a-hundred-tickets. There is no organizer plan, no monthly subscription, and no setup cost, and you can list as many events as you want.
Jabburr charges event sellers zero platform fees. Compare that to the standard model, where service fees, processing fees, and organizer fees stack on top of each other — which means your fans pay more at checkout and you take home less per ticket. On a $30 ticket, a few dollars of stacked fees is the difference between an event that clears and one that just barely doesn’t.
The fee structure isn’t a pricing decision. It’s a statement about who the platform thinks the event belongs to.
2. A listing page is not an audience
This is the difference that matters most, and it’s the one that’s hardest to see on a pricing comparison chart.
Most ticketing platforms are, functionally, search pages. Your event goes live and then sits there, waiting for someone to type the right words into a box. All the actual promotion — the posts, the stories, the paid boosts, the emails — happens somewhere else, on platforms that throttle your reach and then sell it back to you.
On Jabburr, ticketing isn’t a separate service you bolt onto your marketing. It’s native to a social network where people are already scrolling. When you publish, your event lands in the feeds of your page’s followers plus locals who follow your city, your venue, and your scene. Recommendations are driven by who a person actually follows — not by who paid the most to be seen.
And there is no "boost this post" upsell, because there’s nothing to unlock. Every follower of your event page sees every post you make. Announcements, lineup drops, weather updates, last-call reminders, the photo dump afterward — all of it reaches the people who asked to hear from you.
That also means the conversation stays in one place. On the usual setup, your event is a link in a bio: the ticket is on one app, the discussion is on another, the photos and after-party plans are on a third. On Jabburr, discovery, RSVPs, ticket purchase, pre-event hype, and post-event follow-up all live on the same page — which is exactly the audience you want to still have when you announce the next one.
3. Cash flow that respects the fact that you have bills
Plenty of platforms hold your ticket revenue until after the event ends. For a large promoter with a credit line, that’s an annoyance. For an independent organizer paying a deposit on a venue, a sound engineer, and a print run, it’s a real financing problem — one that people solve with credit cards, receivables financing, and a lot of stress.
Jabburr automates payouts three days after the event, deposited directly. After you’ve run six events on the platform, you can be approved for advance payouts — so the track record you build actually earns you something.
4. One app, from publish to door scan
Creating an event takes a short guided flow: the basics, date and place, categories, ticket types, then a preview before you publish. No dashboard training, no plan-upgrade prompts halfway through.
Then, on event day, the part most platforms get wrong: check-in. Nearly every ticketing service makes your door staff download a separate scanner app, sign into a separate account, and hope it works. On Jabburr, scanning is built in. Open the app, tap scan, run the door. Tickets are bought, stored, and scanned inside Jabburr — attendees don’t get bounced through five tabs and an email confirmation to find their QR code at the gate.
Managing the event is equally direct. From the organizer view you can:
• Refund a single ticket, refund all tickets, or cancel the event outright
• Track sales as they happen
• Post updates that reach every follower of the event
• Run check-in from the same app your attendees already have open
5. Real attendees, not bots and scalpers
Scalpers scooping inventory and bots inflating engagement are treated as background noise on most platforms — partly because the platforms still get paid either way. Jabburr blocks bots aggressively and verifies users and businesses at no cost, so the engagement numbers on your event page correspond to people who might actually show up.
The privacy posture is part of the same idea. Jabburr doesn’t run behavioral tracking, doesn’t sell user data, and deletes a user’s data when they delete their account. For an organizer, that means the people who buy your tickets aren’t being packaged up and resold to whoever is running the competing event across town.
And if something goes wrong at 6pm on a Friday with doors at 8, there’s a real human on customer service — not a help center article and a form.
6. Works for the events you actually run
Not every event is a 500-cap ticketed show. Jabburr handles the full range with the same flow, the same payouts, and the same audience:
• Local shows, markets, and festivals
• Workshops, classes, and meetups
• Community gatherings and free events
• Virtual events hosted on Zoom, Google Meet, or any venue you like
Whether you’re selling $15 tickets to a room of 60 or running a free community day, the setup is identical.
The honest version of the pitch
Jabburr is not the biggest ticketing platform, and if you need enterprise seat maps and a dedicated account team, that’s not what this is.
What it is: a place to list your events for free, keep the fees off your ticket price, get paid on a predictable schedule, run the door without a second app, and put your event in front of people in your city who are already scrolling — without paying for the privilege of reaching followers you already earned.
If the last event you ran left you wondering where a chunk of the ticket revenue went, that’s the whole argument.
Start listing free at jabburr.com/for-businesses/events — no plan, no monthly fee, no setup cost.